Francés

Mignon

como adjetivo se traduciría como lindo, bonito o mono y evidentemente parece referirse a características asociadas la juventud. En el siglo 15 y en la corte, la sustantivación del término se aplica a los llamados “favoritos” del rey.

Estos Mignons, además de la confianza del rey, gozaban de ciertos privilegios y honores especiales como los de poder vestir igual que el monarca o incluso dormir en su misma habitación y hasta en su misma cama, siendo el máximo honor y la mayor demostración de confianza a la que podía aspirar un cortesano en ciertas épocas.

En el siglo 16 y específicamente bajo el reinado de Enrique III, las costumbres de la corte evolucionan. El acceso a los aposentos reales ya no es tan frecuente como antes y aquellos privilegiados que consiguen acceder se ganan las envidias de los demás. En esta corte, siguiendo los gustos del monarca, la nobleza comienza a emperifollarse, por lo que las joyas, pendientes, cabellos rizados, encajes y golillas se ponen de moda. La burguesía y el pueblo llano, acostumbrados a una monarquía que hasta entonces había promovido una fuerte virilidad y que consideraba el refinamiento como símbolo de debilidad, empiezan a hacer burlas de las costumbres cortesanas. Y en el centro de estas burlas, como no, estaban los envidiados Mignons, los favoritos del rey.

Cabe decir, a pesar de las apariencias y sin entrar en el comportamiento sexual de nadie, que estos favoritos estaban lejos del estereotipo del hermoso efebo, del amante afeminado y cortesano que podríamos pensar a priori, ya que no sólo podían ser fieros guerreros, sino que solían ser consejeros fieles y cumplir importantes misiones de representación del rey ante algunos príncipes y nobles que se alejaban del monarca y, sobre todo, de su política religiosa.

Sin embargo, fue precisamente la religión la máxima responsable de haber fomentado la imagen de los favoritos Mignon como amantes afeminados y sodomitas. Primero fueron los calvinistas, que veían en las costumbres de la corte francesa la imagen misma de la decadencia y el pecado que asociaban a los católicos. Ellos fueron los primeros en asociar la figura del Mignon a la homosexualidad. Y tras ellos y en el mismo sentido, la llamada Liga Católica, que reprochaba al rey y a sus consejeros su falta de compromiso en la defensa del catolicismo frente a la herejía protestante, y que llevó a cabo una tremenda campaña de desprestigio y difamación contra el rey y su corte que prosiguió incluso tras su muerte, y que ha unido en la historia y hasta el dia de hoy la figura del Mignon al de homosexual, o más concretamente al de amante homosexual, y por supuesto, a Enrique III.


Variaciones Mignonisme (homosexualidad o pederasta griega), Mignonnement (afeminadamente), Mignard.


Relacionado Mignon de couchete (amante), Mignon du pape (jesuitas).

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