No me extraña que salgan grupos como los g0ys porque siempre se relaciona la homosexualidad con la pluma, que si «cada uno con su culo lo que quiere», con el sexo promiscuo etc, es decir se da por sentado que los gays no son masculinos, que no tienen más remedio que hacer coito anal, con sus respectivos roles heterosexistas activo y pasivo etc. Desdeluego la imagen de muchos gays contribuyen a eso y la sociedad heterosexual les da más protagonismo. A la sociedad le molesta más que dos hombres viriles se amen sexualmente que la transgresión de género. Ayer vi un anuncio de supuesto apoyo al orgullo lgtbi y abundaban el color rosa (símbolo de lo femenino), drag queens por un tubo y solo al final un beso de dos mujeres ¿Eso es homosexualidad? Entre tanta letra, los hombres gays masculinos están ninguneados en favor de otras personas mucho más minoritarias. Las siglas LGTBIA tienen bastante de engaño
Diversidad Sexual
G0y: masculinidad, bromance y plasticidad sexual masculina

Algunos apuntan a que el fenómeno g0y surgió en los grupos de skaters y surfistas.
Foto: Bromance, de Todd F Niemand, utilizada con CC BY-NC 2.0 / redimensionada y optimizada.
¿Puede un hombre mantener relaciones sexuales con otros hombres y seguir considerándose completamente heterosexual?
Hay hombres que tienen sexo con otros hombres, rechazan la etiqueta gay y defienden una masculinidad radicalmente tradicional. El fenómeno g0y gira alrededor de esa aparente contradicción.
Hace algunos años leí un artículo que explicaba brevemente qué era eso de los hombres g0y y, aunque ya intuía que las relaciones homoeróticas entre chicos heterosexuales eran más frecuentes de lo que solemos imaginar, el tema me llamó muchísimo la atención. El concepto quedó pendiente de entrada en nuestro Glosario LGBT, pero cuanto más investigaba, más claro veía que el fenómeno merecía un análisis propio.
Porque g0y no es solamente una práctica sexual concreta. También implica una forma de entender la masculinidad, la amistad entre hombres, el deseo, las etiquetas sexuales y, en muchos casos, la relación con la comunidad LGBT+.
En este artículo vamos a analizar qué significa g0y, cuáles son sus características principales, cómo encaja dentro de la diversidad sexual y por qué genera tantas controversias.
¿Qué es g0y?
La expresión g0y —g-cero-y— comenzó a popularizarse en Estados Unidos alrededor de 2005. El “0” hace referencia a la exclusión del sexo anal dentro de las relaciones sexuales entre hombres. En términos generales, un hombre g0y sería aquel que mantiene relaciones erótico-afectivas con otros hombres, pero rechazando específicamente la penetración anal.
Muchos g0ys pueden identificarse como heterosexuales, bisexuales o homosexuales. Otros, directamente, rechazan esas categorías y prefieren definirse simplemente como hombres.
El fenómeno ha tenido cierta presencia en Brasil y en comunidades online internacionales, donde aparecieron grupos, foros, fiestas privadas y espacios de socialización masculina centrados en este tipo de vínculos.
Ahora bien, reducir g0y únicamente a “hombres que no practican sexo anal” sería simplificar demasiado la cuestión. Lo interesante del fenómeno aparece precisamente cuando observamos todo el universo simbólico e identitario que se construye alrededor.
G0y y diversidad sexual
Desde el modelo de identidad sexual que trabajamos en Moscas de Colores, g0y podría entenderse principalmente como un comportamiento sexual, y más concretamente como una forma de comportamiento homosexual, ya que implica experiencias eróticas entre personas del mismo sexo.
Sin embargo, el fenómeno va bastante más allá del comportamiento. Muchos g0ys desarrollan una fuerte identificación grupal basada en:
- una determinada idea de masculinidad;
- una visión concreta de las relaciones entre hombres;
- el rechazo de ciertos elementos asociados culturalmente al mundo gay;
- y la reivindicación de una sexualidad masculina considerada “natural”, “viril” o “fraternal”.
En ese sentido, g0y funciona también como una identidad social y cultural. Algo parecido a lo que ocurre con otras subculturas masculinas dentro de la diversidad sexual, aunque con características muy particulares.
La androfilia y el ideal masculino
Buena parte del discurso g0y gira alrededor de la androfilia, es decir, la atracción hacia lo masculino. El interés no se centra únicamente en el cuerpo del hombre, sino también en determinados valores asociados culturalmente a la virilidad:
- fortaleza;
- camaradería;
- disciplina;
- lealtad;
- protección mutua;
- y fraternidad masculina.
Muchos discursos g0y idealizan la relación entre hombres como una especie de vínculo fraternal profundo, emocional y sexual al mismo tiempo.
Aquí aparece un concepto importante: el bromance, mezcla de brother y romance. El bromance describe relaciones masculinas extremadamente íntimas, emocionalmente intensas y basadas en la confianza, aunque no siempre incluyan sexualidad.
En algunos entornos g0y, el bromance se convierte casi en un ideal romántico masculino.
La sexualidad g0y

Los g0y también tienen su propia bandera, basada en distintos tonos de azul asociados culturalmente a la masculinidad.
La práctica sexual más representativa del entorno g0y es el frot o frottage, que consiste en el contacto genital directo entre hombres sin penetración anal.
También pueden formar parte de estas relaciones:
- masturbación mutua;
- besos;
- caricias;
- felaciones;
- desnudez compartida;
- o contacto físico intenso.
La clave no es la ausencia total de sexualidad, sino el rechazo específico del coito anal.
En muchos discursos g0y este rechazo se relaciona con ideas sobre:
- la masculinidad;
- la igualdad entre hombres;
- la salud;
- o la diferencia simbólica entre amistad masculina y modelo gay tradicional.
Ahora bien, es importante señalar algo: no todos los g0ys piensan igual ni todos comparten el mismo nivel ideológico. Hay hombres que simplemente prefieren determinadas prácticas sexuales sin construir alrededor de ello toda una filosofía identitaria.
Los agregados culturales del fenómeno g0y
Una de las cosas más interesantes del fenómeno es que no surge en el vacío. Los grupos g0y suelen incorporar distintas ideas culturales previas para construir su visión del mundo.
Entre las más frecuentes encontramos las siguientes.
La reinterpretación religiosa
Algunos discursos g0y sostienen que los textos bíblicos no condenan las relaciones erótico-afectivas entre hombres, sino específicamente determinadas prácticas sexuales, especialmente el coito anal.
Desde esta perspectiva reinterpretan pasajes tradicionales y reivindican ejemplos de afectividad intensa entre hombres presentes en la Biblia, como la relación entre David y Jonatán.
Esta lectura busca construir un espacio de legitimidad religiosa para determinadas formas de homoerotismo masculino.
La Grecia clásica
Muchos grupos g0y sienten fascinación por la Grecia clásica y por la idea de una fraternidad masculina heroica basada en la amistad, la admiración y la camaradería entre hombres.
Aunque muchas de estas interpretaciones simplifican enormemente la complejidad histórica de la sexualidad griega, en ocasiones aparece una visión idealizada del mundo clásico, entendido como una sociedad donde las relaciones entre hombres podían integrarse dentro de la masculinidad sin cuestionar necesariamente la virilidad.
Más allá de la precisión histórica, lo interesante aquí es el uso simbólico que hacen de Grecia: una especie de pasado mítico donde deseo masculino y masculinidad podían convivir.
La masculinidad
La masculinidad ocupa un lugar central dentro del imaginario g0y.
Muchos grupos defienden una visión bastante tradicional y binaria del género. La virilidad aparece como un valor fundamental y, en algunos discursos, se rechazan las expresiones consideradas femeninas en los hombres.
Aquí entramos en uno de los aspectos más controvertidos del fenómeno, porque parte del entorno g0y construye su identidad diferenciándose explícitamente del estereotipo social del hombre gay afeminado.
Esto conecta con algo muy interesante desde el punto de vista sociológico: el miedo al estigma homosexual y la búsqueda de modelos de deseo masculino compatibles con la masculinidad normativa.
El rechazo del sexo anal
El rechazo del sexo anal es probablemente el elemento más visible del ideario g0y.
Dentro de algunos discursos más radicales aparecen ideas como:
- que el sexo anal es degradante;
- que rompe la igualdad entre hombres;
- o que está asociado culturalmente a la feminización masculina.
También encontramos argumentos relacionados con la salud sexual o con la crítica a lo que consideran una excesiva centralidad de la penetración dentro de la cultura gay masculina.
Sin embargo, muchas de estas afirmaciones parten de generalizaciones, estereotipos o ideas médicamente discutibles.
Plasticidad sexual y hombres heteroflexibles
Más allá de sus componentes ideológicos, el fenómeno g0y resulta interesante porque pone de manifiesto algo que numerosos estudios llevan décadas señalando: la sexualidad masculina es mucho más flexible y plástica de lo que tradicionalmente se ha pensado.
La sexualidad humana no siempre funciona mediante categorías rígidas. Muchas personas experimentan deseos, conductas o vínculos que atraviesan parcialmente las etiquetas tradicionales.
Existen hombres que:
- mantienen relaciones sexuales con otros hombres;
- disfrutan del contacto erótico masculino;
- desarrollan vínculos emocionales intensos con otros hombres;
- y aun así no se identifican como gays.
Esto no significa necesariamente negación o represión. En algunos casos simplemente refleja que las categorías hetero, homo y bi no siempre describen toda la complejidad de la experiencia humana.
Aquí conviene distinguir entre varios fenómenos que a menudo se mezclan:
- la heterosexualidad flexible;
- el bromance homoerótico;
- las prácticas sexuales situacionales;
- y el movimiento identitario g0y.
No todo hombre heteroflexible comparte el ideario g0y, del mismo modo que no todo hombre g0y vive su sexualidad del mismo modo.
La controversia alrededor del g0y
El principal problema del fenómeno g0y no está necesariamente en sus prácticas sexuales ni en su modelo relacional. Cada persona debería poder construir su sexualidad y sus vínculos como desee.
La controversia aparece cuando determinados sectores g0y construyen su identidad criticando o despreciando otras formas de diversidad sexual, especialmente el mundo gay.
En muchos espacios encontramos discursos muy negativos hacia:
- la feminidad masculina;
- el sexo anal;
- las identidades gays visibles;
- la promiscuidad;
- o determinados modelos familiares LGBT+.
El problema es que buena parte de ese argumentario coincide con ideas tradicionalmente utilizadas por la homofobia.
En cierto modo, algunos discursos g0y parecen buscar aceptación social diciendo:
“Sí, sentimos deseo por otros hombres, pero no somos como esos gays que la sociedad rechaza”.
Y ahí aparece una paradoja importante.
La heteronormatividad rara vez acepta plenamente a quienes se salen de sus límites, aunque intenten hacerlo de forma discreta, masculina o respetable. Históricamente, muchas estrategias de “asimilación” terminaron chocando igualmente con el rechazo social.
Esto recuerda parcialmente a grupos históricos como la Sociedad Mattachine, una de las primeras organizaciones homosexuales estadounidenses, que defendía modelos extremadamente respetables y normativos de homosexualidad con la esperanza de facilitar la aceptación social.
G0y visto desde fuera
Como fenómeno sociológico, g0y resulta fascinante.
Habla de:
- masculinidad;
- miedo al estigma gay;
- plasticidad sexual;
- amistad masculina;
- homosociabilidad;
- y necesidad de construir nuevas etiquetas identitarias.
También pone sobre la mesa una cuestión importante: dentro de la diversidad sexual existen muchísimas formas de vivir el deseo, el amor y el cuerpo.
Hay hombres masculinos a los que les atraen otros hombres masculinos. Hay chicos heterosexuales que disfrutan de experiencias homoeróticas puntuales. Hay hombres gays que no practican sexo anal. Hay bisexuales románticos, bromances intensísimos y amistades masculinas que rozan continuamente la frontera entre afecto y erotismo.
La diversidad humana es enorme.
El problema aparece cuando una identidad necesita despreciar otras para legitimarse.
No hay ningún problema en:
- ser un hombre masculino;
- no querer practicar sexo anal;
- preferir el frot;
- buscar vínculos fraternales profundos;
- o vivir la sexualidad entre hombres desde modelos distintos al gay tradicional.
Todo eso forma parte de la diversidad sexual.
Pero esa diversidad no necesita construirse atacando la feminidad, reproduciendo estereotipos negativos sobre los gays o utilizando discursos históricamente homófobos.
La comunidad LGBT+ no es perfecta, pero precisamente nació para defender la legitimidad de las diferencias. Y en esa lucha caben muchísimas formas de ser hombre, de amar y de desear.
El problema nunca ha sido que existan distintas formas de masculinidad, sino la necesidad de jerarquizarlas.
Love
Webs de referencia: · G0ys.org · The man2man alliance Bares y fiestas privadas: · Confraria Heterogoy Grupos en facebook: · G0y Guys Page · The Frot Connection · Frot Brotha (OUTERCOURSE) · G0y PhilosophyTag :Diversidad Sexual, Heterosexualidad, Identidad Sexual, LGBT, Plasticidad Sexual, amistad masculina, androfilia, bromance, comportamiento homosexual, cultura gay, g0y, heteroflexibilidad, hombres heteroflexibles, homoerotismo, homosociabilidad, intimidad masculina, masculinidad, masculinidad hegemónica, relaciones homoeróticas, sexualidad masculina, vínculos masculinosY déjanos un comentario
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¡Hola Roberto!
Tradicionalmente se ha relacionado la homosexualidad con la pluma, tanto de gays como de lesbianas. Y esto es así, porque era la única homosexualidad visible. Y esto no extrañará a nadie, ya que el comportamiento homosexual pasó de estar relativamente normalizado, a ser un pecado, luego un crimen, luego una enfermedad mental, después un derecho y ahora una identidad. Una era visible y la sin pluma iba de tapadillo. Con la llegada de los derechos y la libertad aparecen otros referentes y otros tipos de homosexualidad, y de igual manera, aparecen diferentes tipos de masculinidad.
Hoy en día, que dos hombres viriles se amen no molesta a la Sociedad, solo a una parte conservadora en extremo. Las generaciones más jóvenes viven el comportamiento homosexual y el amor de una forma más normalizada.
Comprendo que a ti no te guste la pluma y la imagen de algunos gays, pero ten en cuenta que fue ese «tipo» de personas la que inició el camino hacia la libertad que disfrutamos hoy. Si tu no quieres tener esa imagen, no la tengas, nadie te obliga, pero cambia la forma en que miras a estas personas hacia una más humana y empática. Es una persona sexualmente diversa como lo eres tu y como lo soy yo, que no hace nada en tu contra, sino que lucha por ti y por lxs demás.
Los hombres gays masculinos no están ninguneados, o, al menos, lo que yo entiendo por gays masculinos, que pueden ser tanto activos, como pasivos como versátiles, y que pueden casarse, etc. Otra cosa distinta es el ideario G0y, que no suma sino que resta, que no une, sino que enfrenta. No entiendo a qué te refieres con la trasgresión de género, bueno, mejor dicho, no lo quiero entender. ¿Por qué tu Identidad de género ha de ser mejor que otras?
El problema de los g0ys no son las siglas ni las minorías, sino que tienen el objetivo errado. Hay que luchar para que cada persona pueda disfrutar del sexo como quiera, y eso debería unir a gays y g0ys. Si hay minorías más pequeñas y más representadas que los g0ys, será porque se movilizan más que los g0ys. Si tu no quieres tener sexo anal, no lo tengas, pero no me digas que lo que yo hago es malo porque no lo es. Es un sexo tremendamente, intensamente placentero, por eso el sexo pasivo aumenta con la edad. Ya lo decía el Titi, «el que lo prueba repite, yo no sé por qué será». Al igual que placentero que es el frot. ¡Se pueden hacer tantas cosas!
El problema no es lo que piensan de ti los heteros recalcitrantes, sino que tu pienses que eres mejor que los demás.
Muchos miles de besos.



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