Excelente artículo, muy acertado en todo y nada usual de encontrar. Me identifico personalmente con el artículo. La sexualidad es más compleja y rica de lo que nos quieren hacer creer.
Un saludo
Diversidad Sexual
Comportamiento homosexual y homosexualidad: no son lo mismo

Comportamiento homosexual y homosexualidad en Harris Wofford y Matthew Charlton.
Crédito de imagen: Harris Wofford via Civic Documentaries.
Comportamiento homosexual y homosexualidad suelen confundirse, pero no son exactamente lo mismo. Tener una experiencia sexual con una persona del mismo sexo/género no convierte automáticamente a nadie en homosexual. Del mismo modo, una persona puede identificarse como homosexual sin haber tenido nunca relaciones sexuales.
La identidad sexual humana es compleja. Para comprenderla utilizamos conceptos como orientación sexual, comportamiento sexual, sexo biológico, identidad de género o expresión de género. Todos ellos describen dimensiones distintas de la sexualidad humana. La homosexualidad, por su parte, es una subcategoría identitaria, construida socialmente, y relacionada principalmente con la orientación y el comportamiento sexual, pero que no define por completo la identidad sexual de una persona.
Distinguir entre comportamiento homosexual y homosexualidad ayuda a entender mejor la diversidad sexual humana y evita muchos conflictos innecesarios.
La pregunta
Recuerdo perfectamente el momento en el que empezó todo. Tendría unos quince años. Era un chico en la España de los ochenta que había tenido varias novias. Siempre había existido cierto runrún de fondo y algunas experiencias durante la infancia, también con niñas, pero todo parecía relativamente ordenado hasta que una noche, en la discoteca donde celebrábamos la fiesta del instituto, apareció la pregunta.
Estaba apoyado contra una columna pensando en algunos amigos del verano anterior cuando de repente me pregunté:
“¿Y si eres homosexual?”
Casi me dio un soponcio.
Rápidamente llegaron las explicaciones tranquilizadoras: que en la adolescencia es normal tener dudas, que mucha gente se confunde, que seguramente era una fase. Pero la pregunta seguía allí. ¿Y si aquellos compañeros que lo insinuaban tenían razón? ¿Y si eras maricón?
Me agobié muchísimo.
A partir de aquel momento comenzó un viaje que duró años. Con el tiempo terminé entendiendo algo que hoy me parece bastante sencillo: una de las claves para comprender la diversidad sexual humana es distinguir entre comportamiento homosexual y homosexualidad.
Comportamiento homosexual
El comportamiento homosexual es simplemente el conjunto de prácticas, fantasías, vínculos o conductas erótico-afectivas entre personas del mismo sexo/género.
Ese comportamiento ha existido en todas las épocas y culturas humanas conocidas, así como en más de 1.500 especies animales documentadas científicamente. Lo que cambia de una sociedad a otra no es el comportamiento en sí, sino la forma de interpretarlo.
Incluso hoy es frecuente encontrar textos que hablan de “homosexualidad animal”. Sin embargo, los animales no construyen identidades sexuales humanas como homosexual, heterosexual o bisexual. Lo que observamos en ellos es comportamiento sexual.
Por eso no podemos decir que un faraón egipcio fuera homosexual en el sentido moderno del término. Sí pudo mantener relaciones o conductas homosexuales, pero la categoría identitaria “homosexual” todavía no existía. Tampoco existía la heterosexualidad como identidad.
Durante gran parte de la historia las personas no eran clasificadas según una orientación sexual entendida como identidad estable. Se consideraba simplemente que determinados actos eran aceptables o inaceptables, morales o inmorales, legales o ilegales.

Zeus y Ganímedes representan comportamiento homosexual, no una identidad homosexual moderna.
Cada cultura integró el comportamiento homosexual de maneras distintas. Nuestra sociedad moderna lo interpreta principalmente mediante categorías identitarias como homosexual, heterosexual o bisexual.
Tampoco tiene demasiado sentido hablar de “leones homosexuales”. Los leones no poseen identidades sexuales humanas. Lo que observamos en ellos es comportamiento homosexual.
Y eso es precisamente lo interesante.
Cuando observamos el comportamiento sexual sin reducirlo inmediatamente a categorías identitarias, la diversidad sexual aparece como un continuo mucho más amplio y natural.
El comportamiento homosexual puede observarse en contextos muy distintos: en sociedades antiguas, en determinadas instituciones cerradas, en relaciones ocasionales, en vínculos afectivos duraderos o en el resto de la naturaleza.

Los leones muestran comportamiento homosexual, pero no construyen identidades homosexuales.
Y cuando empezamos a comparar, empezamos también a comprender que la sexualidad humana es mucho más plástica de lo que solemos imaginar.
Homosexualidad
La homosexualidad no es el comportamiento homosexual en sí, sino una forma identitaria de interpretarlo y organizarlo socialmente.
Las categorías homosexual, heterosexual o bisexual permiten a las personas describirse, reconocerse y relacionarse socialmente. Son útiles y forman parte de nuestra cultura. Pero no agotan toda la complejidad de la sexualidad humana.
Dos personas pueden exhibir un comportamiento parecido y, sin embargo, identificarse de formas completamente distintas.
Y también ocurre lo contrario: personas que comparten una misma identidad pueden vivir su sexualidad de maneras muy diferentes.
La identidad sexual no surge de un único elemento aislado, sino de la interacción entre múltiples dimensiones: orientación sexual, comportamiento sexual, afectividad, identidad de género, expresión de género, contexto cultural, historia personal y experiencias vitales.
Comportamiento homosexual no implica necesariamente homosexualidad.
Harris Wofford
Un ejemplo interesante es el de Harris Wofford. Tras décadas de matrimonio con una mujer y después de enviudar con más de setenta años, inició una relación sentimental con un hombre varias décadas más joven que él, Matthew Charlton, con quien terminó casándose.
Wofford no necesitó redefinir toda su vida anterior ni encajar obligatoriamente dentro de una nueva etiqueta identitaria. Su historia muestra hasta qué punto la sexualidad humana puede ser compleja, flexible y cambiante.

Harris Wofford habló públicamente de su relación mediante un artículo publicado en The New York Times.
Algo parecido ocurre con muchas personas que descubren vínculos o deseos inesperados en distintos momentos de su vida. Algunas adoptan una identidad homosexual o bisexual. Otras no sienten esa necesidad. Y ninguna de las dos respuestas invalida la experiencia vivida.
La sexualidad humana no siempre encaja perfectamente dentro de categorías rígidas.

La sexualidad humana es más diversa y flexible de lo que solemos imaginar. No siempre encaja fácilmente dentro de categorías rígidas.
La sexualidad humana es compleja
Durante mucho tiempo las sociedades occidentales han tendido a clasificar a las personas mediante categorías sexuales rígidas y excluyentes: heterosexual u homosexual, hombre o mujer, normal o diferente.
Sin embargo, la experiencia humana real suele ser bastante más compleja.
Ya en los años cuarenta, Alfred Kinsey observó que muchas personas no encajaban completamente dentro de categorías sexuales rígidas. Su conocida escala Kinsey propuso representar la sexualidad humana como un continuo entre heterosexualidad y homosexualidad exclusivas, mostrando que gran parte de la población experimentaba distintos grados de atracción, comportamiento o fantasía a lo largo de su vida.
La escala Kinsey no explica por completo toda la complejidad de la identidad sexual humana, pero ayudó a cuestionar la idea de que la sexualidad estuviera formada únicamente por categorías totalmente separadas y fijas.
Puedes ampliar información sobre la escala Kinsey aquí.
Muchas personas experimentan fantasías, deseos o vínculos que no encajan perfectamente dentro de una sola categoría identitaria. Otras cambian a lo largo de su vida. Algunas nunca sienten la necesidad de definirse.
Eso no convierte la sexualidad en algo caótico o inexistente. Simplemente muestra que la identidad sexual humana es una realidad rica, dinámica y multidimensional.
Distinguir entre comportamiento homosexual y homosexualidad ayuda precisamente a comprender esa complejidad sin reducirla a etiquetas demasiado simples.
Un futuro diferente
La generación anterior a la mía vivió muchas veces una doble vida. La mía todavía creció bajo una fuerte presión para encajar dentro de determinadas categorías sexuales. Las generaciones futuras probablemente vivirán su sexualidad de una manera más abierta y menos angustiosa.
Quizá algún día muchas personas puedan experimentar su sexualidad sin sentir la necesidad constante de preguntarse qué son exactamente.

La sexualidad humana no es una realidad simple ni completamente fija, sino compleja y plástica.
Porque una experiencia homosexual no destruye necesariamente una identidad previa. A veces simplemente amplía la comprensión que una persona tiene sobre sí misma.
Comportamiento homosexual y homosexualidad son conceptos relacionados, pero no equivalentes. Y comprender esa diferencia ayuda a entender mejor la diversidad sexual humana.
Tag :Bisexualidad, Diversidad Sexual, Plasticidad Sexual, Sexo, Sexualidad ComparadaY déjanos un comentarioDeja una respuesta
¡Hola Mark!
La comunidad científica todavía busca los determinantes de la homosexualidad. Y se centran en encontrar las diferencias en vez de las similitudes. Trabajo inútil. Sale del mismo sitio que todo lo demás.
En este blog encontrarás varios artículos que abordan el tema desde otros puntos de vista.
Muchas gracias por tu comentario, Mark. Nos ha encantado. Quedamos a tu disposición para conversar de este o cualquier otro tema relacionado con la diversidad sexual.
Recibe un afectuoso saludo.



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